Las crisis son oportunidades

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Como todo en la vida, incluso las crisis tienen un final. Vale la pena hacerse cargo de ellas y buscar ayuda si es necesario.

Nos gustan el equilibrio, el balance, la armonía y la tranquilidad. Es una necesidad, una búsqueda, una apuesta y una ruta que emprendemos día a día y a la cual le dedicamos una buena parte de nuestra energía. Mantenerla y recuperarla es parte importante de la vida, así ocurra muchas veces a lo largo de la existencia.

Sin embargo y por más que busquemos que el equilibrio, el balance, la armonía y la tranquilidad se mantengan por mucho tiempo, se presentan múltiples situaciones que nos recuerdan su temporalidad y su fragilidad. Esto aunque pareciera ser una condición compleja y difícil para los seres humanos, puede convertirse en una característica muy interesante y significativa que nos permite aprender y transformar la realidad de manera permanente.

Acompañar las crisis

En muchas ocasiones las personas llegan a consulta psicológica cuando se encuentran en medio de una crisis vital. Bien sea por una situación amorosa, laboral, académica, de salud o incluso relacionada con su edad, buscan el apoyo terapéutico como una herramienta para identificar alternativas que les permitan resolver la situación crítica por la cual están atravesando.

Como terapeuta tengo tres grandes encargos dentro del proceso: el primero está relacionado con la escucha sin juicios de aquello que les ocurre y que los ha puesto en jaque. En muchos casos no han tenido con quién hablarlo o cuando lo han hecho se han encontrado con juicios de valor que los han hecho sentir más culpables y aún más enredados de lo que ya estaban. Que puedan hablar sin censura y que encuentren una escucha activa y dispuesta, es un elemento reparador y potente.

En segundo lugar como terapeuta, los acompaño para que se escuchen, La angustia, la confusión y la incertidumbre hacen que el ruido interior sea muy fuerte y que se rumie la situación infinidad de veces sin que ello tenga mucho sentido. Escuchar lo que se siente, lo que ha implicado la situación crítica y comenzar a encontrarle sentido a la misma, es un ejercicio importante y que ayuda a clarificar asuntos.

En tercer lugar mi labor como terapeuta se enfoca en acompañar a identificar alternativas, en buscar salidas frente a la angustia y pensar en escenarios que favorezcan que la situación, así no se resuelva, pierda parte de su efecto negativo y se identifiquen salidas y rutas. En muchos casos aquí aparecen personas, redes de apoyo e incluso acciones, que habían sido desechadas o que no se habían identificado como posibles. Cuando se favorece la expresión emocional y cuando se potencia la escucha de sí mismo, nuevas salidas se encuentran y nuevas formas de enfrentar las dificultades aparecen.

Vivir las crisis

Como lo dice la teoría y como lo han expresado muchos pacientes en consulta, las crisis más que ser laberintos sin salida, son grandes rutas de aprendizaje. Aunque pasar por estos momentos dista de ser agradable, una vez se ha recuperado algo de equilibrio y la energía psicológica ha dejado de ser difusa, comienzan a identificarse los aprendizajes y los sentidos profundos de las crisis.

Aún recuerdo a un consultante que hace algunos años llegó bastante afectado a mi consultorio buscando ayuda por una crisis laboral. Llevaba un par de décadas en una empresa y en los últimos meses se había enfrentado a situaciones de conflicto con los nuevos dueños de la misma. Lo que nunca había pensado, renunciar y buscar otro lugar de trabajo, comenzó a tomar forma y entró en una crisis muy importante que lo llevó a consulta.

Lo que antes era certeza, balance y equilibrio, se había convertido en una fuente de dificultad, angustia y problema y eso le estaba generando muchas dificultades en todas las áreas de la vida. Su matrimonio estaba pendiendo de un hilo, había subido de peso y comenzó a tener síntomas de hipertensión, además de empezar con unas épocas de insomnio muy importantes: era la primera vez en su vida de adulto que sentía que la vida se le salía de control. Normalmente no buscaba ayuda y como lo expresó muchas veces en consulta “me lo guardaba todo para mí”.

Durante varios meses estuve acompañando su proceso y aunque por momentos la sensación de angustia se mantuvo, lentamente se fue normalizando y aclarando la situación. Se dio cuenta que este momento particular de crisis le había permitido confrontarse con ciertas cosas que en su vida simplemente había dejado pasar de largo y en especial, se dio cuenta de lo importante que es buscar ayuda en momentos de dificultad.

Aunque pensó seriamente en abandonar su trabajo, decidió quedarse y hacerle frente a la situación de conflicto mediante algunas estrategias que él mismo identificó como relevantes durante la consulta. Hizo una pausa de otras actividades que le estaban generando mucho estrés fuera del trabajo y se dio la oportunidad de hacer nuevas cosas y recuperar algunas que había dejado por dedicarse exclusivamente a su vida laboral.

Las crisis mueven la vida y confrontan con lo más íntimo y con lo más esencial. Aunque su presencia duele y angustia, transitarlas con paciencia, calma y disposición, permite que los aprendizajes ocurran y que los sentidos y alternativas para la vida, aparezcan y se identifiquen. Como todo en la vida, incluso las crisis tienen un final. Vale la pena hacerse cargo de ellas, buscar ayuda si es necesario y tener confianza en que al final del proceso, nuevas e importantes cosas para la vida, aparecerán.

Por Juan Diego Tobón Lotero
psicologojuandiegotobon@gmail.com
Celular: 318 893 63 92


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