Inmunizar… se

inmunizar-se

Voy y vuelvo sobre el mismo tema: la vacuna. Lo que pasa es que me encontré con un trino de la Alcaldía de Medellín donde muestran las cifras de cómo marcha la ciudad en la materia. Para el 26 de julio, 844.491 personas contaban en la ciudad con un esquema completo de vacunación y 992.449 tenían ya una primera dosis.

Pero, más allá de la cantidad de vacunados, me sorprendió otro dato: en la etapa uno, el porcentaje de vacunados es del 93 %, en la etapa dos es del 87 %, en la etapa tres llega al 74% y en la etapa cuatro apenas si va en el 48 %. ¡Entre los jóvenes hay más reticencia a las vacunas!

Claro, hay maneras de explicar por qué son menos: porque llevan menos tiempo abiertas esas etapas, por ejemplo, o quizá haya empleadores que no les den el tiempo para irse a vacunar (que seguro los hay). Pero también es cierto que las personas entre 30 y 50 no están yendo en masa a vacunarse. Y yo, que apenas pude me hice chuzar para poder respirar tranquilo (creo que nunca fue más acertada esa expresión), no los entiendo.

Gente que no se vacuna los fines de semana para poder beber, gente que escoge una vacuna sobre otra con argumentos absurdos (cuando la mejor vacuna es la que te pongan y que con Sinovac sí te reciben en Europa), gente que se conecta con sus energías y alinea sus chacras, pero se le olvida que vive en comunidad.


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